Reseña de “Agent Cooper” (Russian Red)

Lourdes Hernández, "Agent Cooper" / Foto: David Gomez Maestre, www.russianred.es
Lourdes Hernández, “Agent Cooper” / Foto: David Gomez Maestre, http://www.russianred.es

Con motivo de la visita de Russian Red a la ciudad de México, me he dado a la tarea de reseñar su más reciente disco, Agent Cooper. Para hacerlo, contaré una historia ficticia sobre una serie de eventos entre Lourdes Hernández (Russian Red) y el agente Cooper, quien le ayuda en una peculiar misión. Cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia. A la par, subrayaré los aspectos importantes y los no tan relevantes del álbum a nivel musical. Diviértanse.

Dentro de la gran red de espías musicales desconocidos se encuentra el agente Cooper, quien tiene una gran habilidad para documentar, investigar y recuperar información de casi cualquier persona, por lo que no lo solicitan para cualquier misión. Una chica llamada Lourdes Hernández contactó directamente al agente para platicarle lo que quería hacer: buscar a esos chicos que han marcado su vida de una forma u otra con amor y desamor, cariño, broma y hasta utopía.

Lourdes comenzaba a componer canciones para su nuevo disco, así que al tiempo que intentaba recordar experiencias agradables y no tan agradables con ciertos chicos se dedicó a hacer lo que le encanta: música. Le pareció pertinente enviarle al agente las pistas correspondientes de lo que serían las canciones que conforman el disco.

La misión de inmediato convenció al agente, quien se dedicó a buscar en 2013 a los desconocidos chicos:

Lonely  fue la primera palabra que se le ocurrió a Lourdes al escribir sobre Michael P., al parecer nunca regresó este chico que conoció en cierta ciudad hace unos años. El agente se pregunta si ella se habrá sentido así tras la ausencia del joven. Luego de su ardua búsqueda encontró una almohada del hotel donde laboró Michael.

(Track 1, “Michael P.”: Apreciamos algunos sintetizadores que son acompañados de vez en cuando con una guitarra que anticipa la llegada de Lourdes cantando con dolor y con la esperanza de saber dónde se encuentra Michael; la batería es tenue y sube de tono en el coro. De cualquier forma es una especial, triste y delicada forma de iniciar el disco. Sigo cantando: “lonely, lonely, lonely, lo…”).

Lourdes recuerda a John y su impresionante figura: era un chico guapo, lo tenía que admitir. Aún piensa cuando jugaban a corretearse en las escaleras y se besaban en el pórtico de sus casas. ¿Podría ser antes de su mayoría de edad? No lo recuerda bien, pero sí que era un amor que se tambaleaba, que era confuso… John tenía algo en especial.

El agente lo encuentra y, tal como Lourdes lo describe, es un chico realmente guapo, todo un casanova; sin duda, lo que más llama la atención es su voz grave y un tanto seductora que seguro atrapó a Lourdes. Ya hay información de John. Continuemos.

(Track 2, “John Michael”: un sintetizador psicodélico da lugar al bajo y a la guitarra, que comienzan a narrar la historia de besos y juegos en una relación. Lo que me atrapó de la canción fue el coro: “I wish I could afford your stupid charm, your stupid voice”, ya que entre el sintetizador y una especie de reclamo lírico se crea una mezcla musical que se complementa con la voz de Lourdes; luego da paso a un ensamble sencillo de bajo-batería con unos cuantos acordes de guitarra para volver a introducir el coro).

Stevie J. es un chico con el que Lourdes se encontró mientras grababa Fuerteventura; es un apurado joven que forma parte de su ensamble musical y además es integrante de la banda Belle & Sebastian. Tal vez es un amor un tanto utópico o fue en alguna ocasión motivo de pensamientos amorosos.

(Track 3, “Stevie J”: inicia como una pequeña parte de “The Sun, The Trees” de su anterior disco, Fuerteventura, para dar paso a una guitarra melódica y a unas cuantas notas de sintetizador. No me parece que sea tan poderosa como las canciones anteriores, pero al tener ese estilo melódico que ya es frecuente en la música de Russian Red puede tener un levantamiento en la parte final de la canción, con un solo de guitarra tranquilo que es acompañado por voces secundarias”).

El chico que más trabajo costó fue un tal Casper, hombre de buen porte y buena presentación, siempre trajeado. El agente hizo hasta lo imposible por dar con cierto ejecutivo empresarial pero al final logró rescatar un poco esa experiencia tal vez no tan confortable con Lourdes; ella lo recuerda como ese hombre que la hizo temblar, que la emocionó, que la enamoró, pero también fue quien la engañó y la hizo sentir tan mal. Puede que esa experiencia venga una frase que un día observé en un autógrafo: “shine on, life is absurd only meeting people makes sense “. Tal vez sigue arrepintiéndose de algunas  decisiones, tal vez no lo ha olvidado del todo, ¿o sí?

(Track 4, “Casper”: el track con el que describiría al disco. Me parece que transmite un sentimiento de culpa, dolor y de tristeza que se va reflejando con una línea de bajo que suena tenso a la par de la guitarra, que llevan a un cambio tonal y melódico en el coro con el que, si te pones empático, recuerdas algún amor en el que hayas salido perdiendo: “You shook me like nobody, fool me like nobody”).

Por cuestiones de espacio y para evitar el aburrimiento del lector, suprimiremos las historias de los siguientes tracks para dar paso a Alex T., un chico que resulta ser Alex Turner, vocalista y guitarrista de la banda Arctic Monkeys. El agente lo encuentra mientras Alex camina por las calles de L.A. y éste, siempre con su porte a la rock & roll de los años cincuenta, le comenta que no conoce personalmente a Lourdes pero que le agradece un cierto amor utópico que siente por él al decir lenta y reflexivamente: “Thank you very much…I think I will find someday that girl to say this personally”. Lourdes sonríe de manera irónica al pensar en Alex T., ya que al llegar a L.A. escuchó AM y, vamos, realmente el vocalista llamó su atención por su inigualable estilo. Amor utópico.

Siguientes tracks: “Xabier”, “Anthony”, “William” y “Alex T.: es una serie de cuatro canciones que suena un tanto similar a lo que el disco hasta ahora ha sido: melodía y bases un tanto repetidas que son rescatadas por una guitarra un tanto más distorsionada y la voz con efecto en el segundo track. En cuanto a lírica “never forget the days of fascination” en “William”, ésta es acompañada por un sonido no escuchado antes en el disco, lo que le da un respiro, ya que poco a poco caía en la monotonía. O “you’re a star”, haciendo referencia a Alex Turner y su inalcanzable sueño amoroso.

Últimos tracks: “Neruda” y “Tim B.”: aunque no llegan a ser lo que el inicio del disco prometía, Lourdes buscó cerrar su más reciente material discográfico de buena forma, pero buscó también reunir el aspecto acústico complementando con un pedal de alargamiento en la guitarra eléctrica, que buscan dar frescura al final del disco. Pero, repito, cae en la monotonía y ya no disfruto las canciones como al principio.

Regresa triunfal el agente Cooper para mostrar a Lourdes la información recuperada, la cual encaja a la perfección con los sentimientos, música y lírica que construyó a lo largo de su historia para que ella concluya asintiendo que “el mensaje final del disco es que buscar un amor fuera de ti no tiene sentido, no te va a llevar a ningún sitio aunque esté realmente a salvo”.

¿Quieres explorar lo que Russian Red hizo en su disco? Te invito a escucharlo.

Arturo Roseti

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