II Jornada de Comunicación: el diálogo como encuentro de fe y razón

Izquierda a derecha: Íñigo Fernández y José Luis Ortiz / Foto: Arturo Roseti
Izquierda a derecha: Íñigo Fernández y José Luis Ortiz / Foto: Arturo Roseti

El pasado 27 de enero se llevó a cabo —en el aula 37R de la Universidad Panamericana campus ciudad de México— la II Jornada de Comunicación: Comunicación al servicio de una cultura del encuentro, la cual tuvo el fin de analizar el mensaje que dio el papa Francisco en la XLVIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

La jornada inició a las doce del día con la bienvenida del doctor José Luis Ortiz Garza, director de la escuela de Comunicación. Durante unos minutos, el doctor Ortiz retomó lo discutido en la I Jornada de Comunicación: Redes sociales, portales de verdad y fe. En aquella ocasión, los expertos concluyeron que actualmente existe un espacio digital que no puede ser considerado un mundo paralelo. Esto se debe a que forma parte de la realidad de muchas personas, principalmente de los jóvenes.

Más adelante, el director de ComunicaciónUP reconoció que el mensaje del papa Francisco es un motivo de impulso académico que debe de hacer reflexionar a todo aquel que se dedica a la comunicación. El anuncio es una clara propuesta de cambios programáticos en la iglesia católica que, al mismo tiempo, llama a los agentes pastores a salir de sus zona de confort para encontrarse con otras personas.

Lo anterior es necesario ya que es una parte fundamental de la comunicación. El director recalcó que si todo este proceso es hecho a través del mundo digital se podría enfrentar a la realidad de una manera más tierna.

Tras las palabras de apertura de José Luis Ortiz, la II Jornada de Comunicación inició con un panel formado por expertos. El primero en exponer fue el doctor Íñigo Fernández Fernández con su ponencia El diálogo como un camino de encuentro de fe y la razón.

Fernández Fernández destacó que anteriormente era más sencillo que el diálogo fungiera como herramienta para el encuentro de fe y razón. Esto se debía a que en aquella época ninguna parte era cuestionada. El cambio sucedió en el siglo XVIII con la Ilustración, pues el movimiento social trajo cambios en la manera de pensar de la sociedad.

Durante el Siglo de las Luces, una de las principales ideologías fue el predominio por la libertad del hombre, siendo ésta la manera de alcanzar la felicidad. Por otro lado, se asumía que la razón es un todo que explica plenamente el entorno. Esto llevó a la separación de la Iglesia y de la razón, por lo que el diálogo entre ambas partes se volvió complejo de conseguir. No obstante, es importante resaltar que los teóricos de la Ilustración no necesariamente eran ateos. Más bien, ellos conformaron la idea de que la relación con Dios es individual y no institucional.

Más adelante, Íñigo Fernández mencionó que actualmente se vive en un mundo con una gran variedad de ideas y saberes. La velocidad en la que sucede la información supera a la razón y al juicio, fenómeno que puede llevar a las personas a aislarse del prójimo. Sin embargo, el hombre no debe de darse por vencido. Lo que éste tiene que hacer es tomar en cuenta dos puntos. El primero es que todos actúan bajo su libre albedrío: cada persona tiene la responsabilidad de sus propios actos. El segundo es que el hombre es libre por naturaleza, pero necesita de su voluntad para poder ejercer aquella libertad.

Foto: Arturo Roseti
Foto: Arturo Roseti

Íñigo Fernández agregó que lo que debe de hacerse en esos momentos es entender que el otro tiene algo bueno que decir y aprender a escucharlo. Así es como se entabla un diálogo. Además, para que éste pueda realizarse plenamente se tienen que tomar en cuenta cuatro principios:

  1. La voluntad, definida como la disposición para acercarse al otro, dialogar y entenderlo. Es importante no juzgar, pues es lo que se necesita para lograr el entendimiento.
  2. Los prejuicios, los cuales se tienen que romper para que el diálogo pueda darse.
  3. La pertinencia. El diálogo debe partir del reconocimiento de ambas posturas. Hay que identificar los límites sin dejar que éstos se conviertan en obstáculos.
  4. El fin último, lo que cada parte busca alcanzar. Éste tiene que ser en todo momento la verdad. Sólo así puede alcanzarse la razón.

Íñigo Fernández Fernández concluyó su participación en la II Jornada de Comunicación y cedió la palabra a Gilberto Bañuelos Treviño, quien expuso la ponencia Diálogo interreligioso, el encuentro del Yo con el Otro.

Andrea Saint Martin Parada

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