Historia nacional y cine mexicano

Como es bien sabido, la riqueza cultural de una nación no sólo se manifiesta a través de su arte, valores, costumbres o tradiciones sino, en particular, por medio de las formas simbólicas de representación social, que son a tal punto significantes que terminan por caracterizar la idiosincrasia de los habitantes de un país. En este sentido, el  género de ficción en el cine mexicano se ha convertido en tierra fértil para la representación y creación de una memoria colectiva sobre la historia de México.

Por ello, el cine histórico en México ha sido una constante en la producción nacional. Filmes ejemplificadores en este sentido son: una de las películas de ficción más antiguas, El grito de Dolores (Felipe de Jesús Haro, 1907); después, en plena reestructuración postrevolucionaria, Vámonos con Pancho Villa (Fernando de Fuentes, 1936), historia épica sobre un grupo de campesinos que se unen al famoso revolucionario; en la época de oro del cine mexicano, La virgen que forjó una patria (Julio Bracho, 1942), con el estandarte sostenido por Miguel Hidalgo como emblema del movimiento de Independencia; Enamorada (Emilio Fernández, 1946), cinta romántica ambientada en tiempos de la Revolución desde la óptica zapatista; en los cincuenta, cintas idealistas sobre los héroes nacionales como Así era Pancho Villa (Ismael Rodríguez, 1957 o El joven Juárez (Emilio Gómez Muriel, 1954).

Asimismo podemos mencionar filmes declaradamente censurados en los sesenta como La sombra del caudillo (Julio Bracho, 1960), remembranza sugerida sobre la sucesión presidencial entre Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles desarrollada en los años veinte, relacionada con el militarismo postrevolucionario, y Rosa blanca (Roberto Gavaldón, 1961), donde un hacendado veracruzano es engañado para vender su propiedad por una compañía petrolera del extranjero. La cinta fue extrañamente atorada para su exhibición por la Dirección General de Cinematografía, pues era susceptible de molestar a la política norteamericana por su férreo nacionalismo.

En los setenta aparecen Aquellos años (Felipe Cazals, 1972), sobre el ambiente político en 1856; Cananea (Marcela Fernández, 1976), sobre el conflicto obrero en la famosa mina y La casta divina (Julián Pastor, 1976), crónica de la revolución en Yucatán. En los ochenta es necesario mencionar Rojo amanecer (Jorge Fons, 1989), que fuera la primera —y única— cinta de ficción en abordar de manera directa los sucesos ocurridos durante el movimiento estudiantil de 1968 a partir de la crónica de una familia de clase media que vive frente a la Plaza de la Tres Culturas, donde se llevó a cabo la matanza del 2 de octubre.

Los años noventa harán su arribo con Cabeza de Vaca (Nicolás Echevarría, 1990), acerca del conquistador español; Bartolomé de las Casas (Sergio Olhovich, 1992), sobre la vida de Fray Bartolomé, ambientada en el siglo XVI y Gertrudis (Ernesto Medina, 1991), con la polémica figura de Gertrudis Bocanegra, heroína independentista interpretada por la actriz Ofelia Medina.

En este recorrido se ha puesto de manifiesto que cine, historia e identidad mexicana tienen muchos puntos de encuentro, pues el cine nacional, una de las producciones simbólicas más prolíficas en la sociedad mexicana, ha tenido como eje la recreación de la historia y la narración mitificada de la historia. Obviamente es necesario aclarar que inquirir sobre lo que entendemos por México y en torno a lo que aquí y ahora puede sentirse como mexicanidad, nos enfrenta al problema de la representación que se hace de ello y que es consecuencia de otras representaciones acumuladas a través del tiempo.

Alma Delia Zamorano

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Alma Delia Zamorano Rojas es doctora en Ciencias Políticas y Sociales con orientación en Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México. Realizó sus estudios de licenciatura con investigaciones sobre el cine sonoro mexicano en los años 30 y poco después cursó la maestría en Comunicación en la UNAM. Es profesora e investigadora en la Escuela de Comunicación de Universidad Panamericana, Campus México. Su actividad tiene énfasis en el estudio de la cultura audiovisual. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores y es autora de los libros “El principio del fin…Imaginarios cinematográficos sobre el Apocalipsis” y “Cine postmoderno: la insoportable  racionalidad del ser”. Puedes contactarla en: @azamoran@up.edu.mx

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