Los espectáculos deplorables

Deslave en la carretera Pie de la Cuesta, Septiembre 2013 / commons.wikimedia.org
Deslave en la carretera Pie de la Cuesta, Septiembre 2013 / commons.wikimedia.org

Las tragedias, como las cosas buenas, nunca viene solas. Todos los hechos que se dan en nuestra realidad son parte de una serie de eventos y circunstancias que los hacen posibles, ya sean trágicos o benéficos.

Las tragedias que se han dado en nuestro país, no han venido aisladas. Según el exencargado de la Comisión Nacional del Agua, del gobierno federal anterior, José Luis Luege Tamargo, en entrevista con Pascal Beltrán del Río en Excélsior Televisión, las perturbaciones climáticas son monitoreadas desde que se originan, algunas veces desde el sur de África; de manera que es posible pronosticar si algún fenómeno natural tiene potencial destructivo más allá de lo que generalmente provocan lluvias fuertes de un huracán, que si bien no son cualquier cosa, los pobladores de las zonas de alto riesgo, especialmente de las regiones costeras, ya están habituados a ellas y saben cómo resguardarse.

Ante las voces que se han pronunciado sobre lo oportuno o no que fue la actuación de las autoridades para prevenir a la población, a sabiendas de tener herramientas suficientes para hacerlo, me venía a la mente el huracán Sandy, que golpeó hace un año la costa de Estados Unidos, afectando entre otras ciudades a Nueva York. Los anuncios fueron tan repetidos y por tantos medios, que se podría afirmar que el mundo entero estaba al tanto de lo que venía; casi al grado de que los noticiarios dieron una cobertura parecida a un reality. En ese caso, nadie podía reclamar la falta de advertencia.

He escuchado que algunos colegas de la academia han llamado a este tipo de trabajo periodístico infodrama, lo que resulta tan alejado del trabajo periodístico. Me parece lamentable que incluso se le quiera bautizar como nuevo género noticioso, no obstante,  si se salvan vidas, ha tenido sentido para esas personas.

Lo que se ha hecho en México es tan terrible que merece una reflexión más pausada.

Si Gobernación avisó o no a tiempo a los gobiernos estatales y considera que así se puede lavar las manos, me parece que no. Pudo avisar usando los tiempos del Estado en radio y televisión, pudo pedir a través de diferentes canales y publicaciones que se advirtiera a la gente. ¿Por qué no hizo más? ¿El presupuesto de publicidad no contempla alguna partida para esos casos? Pues debería.

Foto: twitter.com/laurabozzo
Foto: twitter.com/laurabozzo

Posiblemente a los que gobiernan les parece mejor idea dejar las cosas al azar, al fin y al cabo lo importante es saber cómo sacarle provecho a la adversidad. Si hay tragedia se puede solicitar declaratoria de desastre para el municipio, usar los recursos como una entrada extra, al fin y al cabo no hay que licitar nada, sólo eso faltaba y, además, cómo hacer para fiscalizar ese dinero, y pueden darse casos como el de San Pedro Garza García, Nuevo León, que curiosamente se ha hecho petición de declaratoria para ese municipio (uno de los más ricos del país) sin que el presidente municipal lo haya solicitado. ¿Verdad que de la adversidad se puedan sacar cosas buenas?

También puede aflorar lo mejor del mexicano, ese que ante la desgracia ajena se priva de lo que sea para darle algo al que perdió todo; esto permite a los funcionarios darse un auténtico baño de pueblo, nunca tan textual la frase, van a los lugares, apapachan a las señoras y prometen que no los dejarán solos, y además ayudan a hacer bolsas con despensas y salen en la foto; claro, nunca van contra los responsables de los asentamientos irregulares y los meten a la cárcel por corresponsabilidad en la muerte y desgracias de tanta gente. Y por si fuera poco, hasta hacen del asunto un verdadero reality, como Eruviel Ávila, gobernador del Estado de México, que aprovechándose de la insufrible Laura Bozzo, le presta uno de los helicópteros del gobierno estatal para el espectáculo; Aristegui lo señaló y se ha generado una gran polémica; incluso se ha pedido la expulsión de la peruana. Pero aquí la sabiduría popular es contundente: La culpa no es del indio (de la peruana), sino del que lo hace compadre (Eruviel Ávila), aunque nadie pida la expulsión del titular del Estado de México.

¿Dónde están los activistas de las redes sociales? ¿O es que el gobernador nos da un claro ejemplo de lo que es torear situaciones adversas? Concluyan ustedes.

Por Fernando Huerta Vilchis

***

Fernando Huerta Vilchis es Licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y Maestro en Comunicación Social por la Universidad Panamericana. Actualmente es candidato a Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid. Es miembro de la World Association for Public Opinion Research (WAPOR), de la Association for Education in Journalism and Mass Communication (AEJMC) y del Grupo Análisis Latinoamericano de Ciencia Política (ALACIP). Profesor en la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana Campus México. Puedes contactarlo en: fhuerta@up.edu.mx

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