Belleza, polémica, talento: Bolshoi y Mariinsky reconquistan México

El ataque a Sergei Filin representa la lucha abierta de poderes en la industria del ballet – Yuri Kabodonov, theguardian.com
El ataque a Sergei Filin representa la lucha abierta de poderes en la industria del ballet – Yuri Kabodonov, theguardian.com

Este octubre México recibirá a las dos compañías de ballet más importantes del mundo: el Bolshoi y el Mariinsky (conocido durante la Unión Soviética como Kirov). El Bolshoi se presentará en el Teatro Metropolitan el 9 de octubre con un programa contemporáneo: la suite de Carmen y Carmina Burana. El Mariinsky, que ocupará el Auditorio Nacional del 17 al 22, trae dos programas de obras clásicas: “El Corsario” y un programa triple de ballets rusos de un acto: “Les Sylphides”, “Petrushka” y “Sherezade”. Estas visitas se dan en un contexto muy interesante para el ballet ruso y simplemente por las obras que ejecutarán puede saberse mucho de esta situación.

Empecemos por decir que en Rusia el ballet tiene básicamente la misma importancia que para México el futbol: es un símbolo de orgullo e identidad nacional, algo que despierta pasiones y que puede unir o separar a las masas con intensidad pocas veces vista. Los rusos sienten absoluta lealtad hacia determinada compañía o figura y les siguen con fervor. Por lo tanto, no es de sorprender que en torno a este arte se desaten debates, enfrentamientos y mucha polémica. Ahora que estos dos gigantes del ballet llegan a nuestra ciudad, bien vale la pena analizar la situación de ambas compañías y los retos que deben superar.

El Bolshoi en este momento enfrenta una de las crisis más duras de su historia. Comenzó el año con el pie izquierdo a causa del ataque que sufrió Sergei Filin, su director artístico, quien el 17 de enero fue atacado con ácido (al parecer por disputas internas de la compañía), como la ha publicado el diario estadounidense Washingtonpost. Hasta ahora el Bolshoi había seguido una línea muy clásica y las reformas que Filin trajo consigo, mismas que incluían cambios de reparto y alineaciones, provocaron que se enviasen cartas hasta a Vladimir Putin exigiendo que se le retirara del cargo; al no ocurrir esto, se decidió utilizar el ácido para forzar su salida.

Diana Vishneva, prima ballerina del Mariinsky, en Anna Karenina- Mark Olich, flickriver.com
Diana Vishneva, prima ballerina del Mariinsky, en Anna Karenina- Mark Olich, flickriver.com

Ya anteriormente se habían reportado amenazas no sólo en contra de Filin, sino de sus predecesores, pero ninguna se había materializado.  La agresión a Filin causó el arresto de Pavel Dmitrichenko, uno de los bailarines principales del Bolshoi, quien confesó su implicación en el ataque. Esta detención causó furia dentro de la compañía, que una vez más recurrió al envío de carta firmada por más de 300 integrantes de la organización para Putin y oficiales del Kremlin, exigiendo la libertad del bailarín, quien hasta este momento sigue tras las rejas.  Sergei Filin reapareció el 12 de agosto durante la actuación del Bolshoi en Londres. Tras numerosas cirugías en Alemania se espera que logre conservar la vista al menos en un ojo, y espera reincorporarse a sus labores lo más pronto posible.

Por si fuera poco, en julio de este mismo año Anatoly Iksanov, director artístico del Teatro Bolshoi, (lo que envuelve no sólo a la compañía de ballet, sino a la de teatro y a la orquesta) fue removido de su cargo bajo fuertes acusaciones de corrupción, desvío de recursos y hasta la explotación de sus bailarinas. La denuncia viene por parte de Anastasia Volochkova, a quien Iksanov despidió en 2003 por haber subido de peso. Si bien el escándalo se ha tapado con prontitud no se puede negar su existencia y si a eso se suma el incidente con Sergei Filin la situación se vuelve un auténtico dolor de cabeza para el Bolshoi. A pesar de esta nube de preocupaciones, ninguna función o gira ha sido suspendida y la compañía hace su mejor esfuerzo por no permitir que nada ni nadie merme su desempeño en escena.

Aunque el Mariinsky no ha vivido los mismos conflictos que el Bolshoi en términos de administración y política interna, sí tiene problemas para la creación de nuevos ballets. En el caso de esta compañía radicada en San Petersburgo, las mayores críticas han venido desde casa. Ya desde 2006 una de sus prima ballerinas, Diana Vishneva, comentó en “Ballerina”, documental de Bertrand Normand: “El único gran problema está en los coreógrafos y las nuevas producciones. Conservamos la base clásica, transferimos los ballets modernos a nuestro escenario, pero de nuevos trabajos no tenemos ninguno. Ése es un problema enorme.” Por el momento, si un bailarín ruso quiere incursionar en la danza contemporánea y verdaderamente dejar huella, debe independizarse de su compañía y emprender un viaje propio; las grandes casas de Rusia, aunque de calidad inmejorable, no pueden todavía cubrir esta necesidad artística al cien por ciento.

Yevgenia Obraztsova en Emeralds, de ‘Jewels’. Esta presentación del Bolshoi en Londres generó opiniones encontradas- Foteini Christofilopoulou, DanceTabs
Yevgenia Obraztsova en Emeralds, de ‘Jewels’. Esta presentación del Bolshoi en Londres generó opiniones encontradas- Foteini Christofilopoulou, DanceTabs

El mayor reto técnico que enfrentan tanto el Bolshoi como el Mariinsky es el paso a la modernidad. Rusia es la patria de grandes como Tchaikovsky y Prokofiev, ambos autores de obras clásicas, y por lo tanto, ahora las compañías de ballet del país encuentran más difícil trabajar con piezas contemporáneas y extranjeras. Recientemente el Bolshoi presentó en el Royal Opera House de Londres Jewels, obra del célebre coreógrafo George Balanchine, y las críticas no se hicieron esperar. Jewels, ballet en tres actos (Emeralds, Rubies y Diamonds), refleja en cada uno de ellos una escuela distinta: francesa, americana y rusa, respectivamente. El portal DanceTabs hizo notar la dificultad del Bolshoi para desenvolverse en las dos primeras y el alivio con el que recibió la última, por ser su propio sistema de técnica precisa y movimientos cuidadosamente refinados.

En el Bolshoi está además el tema de la producción de grandes figuras: Svetlana Zakharova ,en este momento su prima ballerina más important,, pasó varios años en el Mariinsky e incluso estudió en la Academia Vaganova, escuela asociada de esta compañía. Un caso similar es el de Yevgenia Obraztsova, también originaria del Mariinsky y traída por Sergei Filin en 2012. Es decir, las mejores estrellas del Bolshoi son importadas, la Institución no puede tomar el crédito de haberlas formado. En general, las grandes figuras de la escena del ballet, las reconocidas como las mejores del mundo, son todas del Mariinsky, todas de la Academia Vaganova: Ulyana Lopatkina, Diana Vishneva, Yekaterina Kondaurova, etcétera. El Bolshoi y su escuela no han producido en años recientes una figura de esta talla.

Foto Ballet 04
Ulyana Lopatkina, otra estrella del Mariinsky, junto a Daniil Korsuntsev en el Lago de los Cisnes- Dave Morgan, ballet.co.uk

Podría decirse también, que más que no poder lidiar con la modernidad, Rusia no la necesita: ciertamente la cuna de ballets como El Lago de los Cisnes, La Bella Durmiente, Romeo y Julieta, El Cascanueces; la patria de Anna Pavlova, Vaslav Nijinsky, Rudolf Nureyev, y Mikhail Baryshnikov, puede considerar cumplida su misión: las aportaciones de Rusia al universo del ballet difícilmente las podrá igualar otro país, ya ni se diga superarlas.

El surgimiento de nuevas corrientes como el modernismo americano impulsado por Balanchine se da precisamente porque los rusos, junto con los franceses, ya habían cubierto y dominado todos los aspectos de la danza clásica, y era imposible crear algo mejor que la oferta presente. Y no hay que perder de vista que, a pesar de su labor en Estados Unidos a favor del ballet contemporáneo, Balanchine mismo era ruso, de modo que todo queda en casa. Sin embargo, aunque sí es cierto que esta nación puede darse el lujo de continuar sólo con su línea clásica y representarla con la perfección que les caracteriza, sería muy interesante verlos conquistar por completo la escena contemporánea.

Pese a los conflictos que puedan encontrarse, tanto el Mariinsky como el Bolshoi gozan de un prestigio inigualable que los coloca, hasta el momento, en la cima de las compañías de ballet de todo el mundo. Fueron fundados en 1738 y 1776, respectivamente, y desde entonces no han hecho más que subir y triunfar.

El ballet es uno de los aspectos que se vieron beneficiados por la organización férrea de la Unión Soviética: la disciplina de trabajo, la intolerancia a cualquier error y la determinación a ser los mejores en todos los aspectos contribuyeron a consolidar lo que ya era el mejor desempeño artístico del mundo.

Desde la más tierna edad estas estrellas son preparadas para no aceptar nada más que la perfección. Su fama y calidad los distingue de cualquier otro y también los cotiza mucho mejor. Baste con decir que un boleto para las funciones del Mariinsky rebasa los $2,000; asistir a los dos programas del Mariinsky y al del Bolshoi supondría una inversión de más de $7,000 por persona. Dinero bien invertido si consideramos todo el significado de ver a compañías con gran peso histórico, cultural, y estético.

El Mariinsky irá a lo seguro esta vez, presentando piezas clásicas; el Bolshoi volverá a correr el riesgo de abordar lo moderno. No se ha dado a conocer qué bailarines son los que visitarán México, pero definitivamente existe una garantía sólo por las compañías que los cobijan. Será cuestión de ver en las próximas semanas cómo se van redefiniendo los caminos. Sólo queda esperar.

Por Michelle López

Un comentario en “Belleza, polémica, talento: Bolshoi y Mariinsky reconquistan México”

  1. Hola Michelle, Te escribo de Escenarte Internacional. Nosotros presentaremos al Ballet Mariinksy en el Auditorio este mes. Te queríamos comentar que el Ballet “Bolshoi” que viene a México es el Ballet “Bolshoi” de Bielorrusia, NO EL DE MOSCÚ. Nosotros somos los representantes del Ballet Bolshoi original, del que hablas en la nota. Te pedimos se haga una nota aclaratoria para no confundir al público. El BALLET BOLSHOI jamás vendría al Teatro Metropolitan. Si quieres más información llámanos al 04455 58071709 y te comunicamos con la Mtra. Arcelia de la Peña, directora de Escenarte.

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