El papel del papel en el diseño

Imagen: dediseno.wordpress.com
Imagen: dediseno.wordpress.com

En publicaciones anteriores de A Todo Color he escrito a detalle acerca de diversas técnicas y cuestiones relacionadas con el diseño, todos sus elementos y disciplinas que éste puede involucrar. Es muy cierto que hay un elemento que simplemente se da por hecho –aunque no por eso es menos importante–, me refiero al sustrato en donde prácticamente todos nuestros diseños tomarán forma y cobrarán vida: el papel.

Desde tiempos inmemoriales el ser humano ha buscado un lugar donde plasmar sus ideas de forma gráfica, la piedra fue una de las primeras superficies en las que logró hacerlo (ahí nacen las pinturas rupestres). Después, al surgir las primeras civilizaciones, probó sobre diversos materiales que iban desde tablas de arcilla, pasando por el papiro usado por los egipcios, las fibras de animales como pergamino usadas por los romanos, las cortezas de árbol –como el amate– usado por las culturas prehispánicas en el continente americano, hasta la variedad de papeles que existe hoy en día.

Fue en China, hacia el año 105, que Tsai-Lun, monje eunuco de la corte oriental del emperador Ho Ti, fabricó papel por primera vez utilizando corteza de morera, tejidos de seda y retacería de telas viejas y prensándolas en un molde de bambú, después poniéndolas a secar para que tuvieran la rigidez debida. Siglos después, en Europa se utilizaría pulpa de madera para su manufactura.

Desde entonces, el papel ha servido para un sinnúmero de aplicaciones: escritura de libros, impresiones, arte, dinero, entre muchas otras. En nuestros días existen muchos tipos de papel, que varían en textura, tamaño, color, grosor, porosidad y calidad.

Hablando desde el punto de vista gráfico, el papel puede darle un toque diferente a un mismo diseño, y obviamente su tratamiento también varía, pues los papeles más porosos absorben mucha más tinta que los que se denominan “satinados”, que por su parte, pueden hacer que la tinta impresa tarde más tiempo en secar.

Como ya se mencionó, cada tipo de papel se utiliza para diferentes cosas dependiendo de su aplicación final. Por ejemplo, el más común de todos, el papel Bond, se utiliza básicamente para elaboración de documentos de texto de uso escolar y de oficina, para cuadernos y blocks de escritura; mientras que los albanenes, que son traslúcidos se utilizan más para dibujo, sobre todo para calcar figuras, sin embargo, el papel albanene no es muy recomendable para impresión con tinta, ya que su poca porosidad hace que su tiempo de secado sea muy prolongado, además de que con la humedad tiende a “enroscarse”.

Imagen: www.quarryvillelibrary.org
Imagen: http://www.quarryvillelibrary.org

El espesor del papel también es importante para el diseño, ya que de eso dependen su manejabilidad y su resistencia. El espesor de los papeles se mide en gramaje (gramos): l a mayor gramaje, mayor espesor y mayor rigidez. Es así como pasamos de los papeles a las cartulinas.

En el caso de revistas, carteles y algunos libros impresos a todo color, los papeles más utilizados son el couché –ya sea mate o brillante– y el papel opalina, que es poco poroso, con una gran blancura y que ayuda a que resalten los colores impresos.

Seguramente todos hemos escuchado alguna vez acerca del papel periódico, un papel bastante económico pero no de óptima calidad, ya que no es tan blanco y sí bastante poroso, por lo que ciertos tipos de impresión no son tan recomendables, porque la misma capilaridad de las fibras de la celulosa harán que se expanda la tinta.

Hay también papeles que se utilizan principalmente con fines artísticos, como es el caso del papel fabriano, hecho a base de algodón y que es muy utilizado para pintar con tinta china o acuarela, o bien dibujar con pastel; por su parte, el papel de estraza o kraft es muy recomendables para dibujo al carbón o al pastel, lo mismo ocurre con algunos papeles reciclados.

De pocos años a la fecha, los avances tecnológicos, como Internet, y la creciente conciencia ecológica han hecho que el uso del  papel vaya disminuyendo; algunas publicaciones de gran tiraje, como revistas, periódicos y libros, han dejado de imprimirse para ser desarrolladas en formato electrónico. También hay algunas alternativas sintéticas como el polipap, que tiene la consistencia del papel pero en realidad se trata de una delgada lámina de polímero.

Por Gonzalo Bonner de la Mora

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Gonzalo Bonner es Licenciado en Administración y Mercadotecnia por la Universidad Panamericana, Maestro en educación y Nuevas Tecnologías por la Universidad Interamericana para El desarrollo (UNID). Se desempeña como freelance en Diseño Gráfico desde el 2002 y actualmente imparte las materias de Comunicación Multimedia y Nuevas Tecnologías Publicitarias y Diseño en la carrera de Comunicación en la Universidad Panamericana Campus Ciudad de México. Puedes contactarlo en: gbonner@up.edu.mx y @BonnerCrea.

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