‘Gone with the Wind’: el homenaje al sur estadounidense

Uno de las películas más emblemáticas del cine. Crédito: movieposter.com
Uno de las películas más emblemáticas del cine. Crédito: movieposter.com

Ficha Técnica

Título: Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó)

Director: Victor Fleming

Año: 1939

Guión: Sidney Howard basado en la novela de Margaret Mitchell

Elenco: Vivien Leigh, Clark Gable, Olivia de Havilland, Leslie Howard, Hattie McDaniel, Butterfly McQueen, Thomas Mitchell, Alicia Rhatt.

Duración: 238 min

Clasificación: A

Premios de la academia

  • Ganados: Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión, Mejor Edición, Mejor Actriz, Mejor Actriz Secundaria (Hattie McDaniel), Mejor Fotografía a Color, Mejor Dirección de Arte. Además, hubo un premio honorífico a William Cameron Menzies por el uso del color y uno técnico a R.D. Musgrave por ser pionero en la coordinación de equipo que se usó en la película.
  • Nominaciones: Mejor Actor, Mejor Actriz Secundaria (Olivia de Haviland), Mejores Efectos Especiales, Mejor Banda Sonora y Mejor Sonido.

Reseña

Considerada por muchos como la película que representa a Hollywood por excelencia, Gone with the Wind es una de las mayores producciones hechas en la historia del cine. No sólo fue la película más taquillera en su tiempo -lugar que ocuparía hasta la llegada de La Novicia Rebelde en 1965, casi treinta años después-  sino que además, fijó los estándares de lo que sería Hollywood en el futuro.

La película narra la historia de Scarlett O’Hara (Vivien Leigh), una niña mimada del sur de Estados Unidos que está encaprichada con Ashley Wilkes (Leslie Howard). Cuando éste anuncia su compromiso con Melanie Hamilton (Olivia de Havilland), Scarlett conoce al pragmático y oportunista Rhett Butler (Clarke Gable), quien no le quita los ojos de encima. Ese mismo día estalla la Guerra de Secesión y Scarlett, en un ataque de celos, se casa con el hermano de Melanie, Charlie Hamilton (Rand Brooks).  La vida de estos personajes- así como sus relaciones- cambiarán con la tragedia de la guerra y la reconstrucción de lo que alguna vez fue el majestuoso sur estadounidense.

Gone with the wind. Crédito: Film.com
Gone with the wind. Crédito: Film.com

Gone with the Wind es en realidad obra del legendario productor David O. Selznick, quien trajo a la pantalla grande algunos de los mayores clásicos en la historia del cine. Entre su muy variado repertorio cabe resaltar la clásica King Kong (1933) y la también ganadora del Oscar a Mejor Película Rebecca (1940) del director Alfred Hitchcock. En cuanto a la famosa novela de Margaret Mitchel cayó en manos de Selznick, éste vio la oportunidad de negocio. El famoso productor llevó el término “mega producción” a otro nivel. Aparte de varios guionistas, la película no contó sólo con uno, sino tres directores (Sam Wood, George Crukor y Victor Fleming)  a los cuales Selznick agotó con sus exigencias, de allí que sólo se acredite al último que sobrevivió su meticulosidad.

Este cambio de directores explica el tono cambiante de la película, el cual se ajusta perfectamente con la trama. Mientras que la primera mitad del filme, la que narra la guerra, está cargada de acción y movimiento, así de algunas de las escenas más emblemáticas de la película.  La segunda mitad se trata más sobre el desarrollo de los personajes y su acoplamiento al nuevo sur. Los estilos de Crukor, quien filmó la mayoría de las escenas de la primera parte, y de Fleming se distinguen claramente, convirtiendo a Gone with the Wind en realidad en dos películas con estilos muy particulares.

Clark Gable.Crédito: wikipedia.org
Clark Gable.Crédito: wikipedia.org

La acción y rapidez con la cual Crukor manejó la primera parte tienen un fuerte contraste con el desarrollo lento, si bien no menos maravilloso, de la segunda mitad de la película. Victor Fleming (El mago de Oz) por su parte, demuestra una vez más su experiencia en las grandes producciones de Hollywood. Para el año en que ganó el Oscar a mejor director por esta película (Fleming) había participado en las dos producciones más caras de su tiempo, Gone with the Wind y El mago de Oz, y resulta particularmente curioso que la primera, en la que no fue director de toda la película, le haya ganado a la segunda el ansiado galardón de Mejor Película.

En cuanto a los actores, todo el elenco provee a sus personajes de una profundidad increíble. Pese a las casi cuatro horas de duración del filme, los personajes se desarrollan tan bien y son tan reales que nunca dejas de interesarte por ellos. Vivien Leigh se roba la película en el legendario papel de Scarlett O’Hara. Debido al hecho de ser británica muchos dudaron de la capacidad de Leigh de interpretar a la encarnación del sur de los Estados Unidos, sin embargo ella dejó a todos los incrédulos callados. Scarlett es decidida, fuerte, oportunista, invencible y caprichosa, es la personificación de Estados Unidos. El desarrollo de este personaje es sorprendente, cómo pasa de ser una niña mimada y caprichosa a una fuerte e imponente mujer de negocios sin escrúpulos. Pese a ser uno de los más grandes antihéroes de la historia del cine, es imposible no enamorarse de la tenacidad de Scarlett, de su descaro y manipulación, y resulta fácil entender cómo la sociedad americana de 1939 se identificó con ella. Leigh se llevó merecidamente el Oscar a Mejor Actriz por este papel, que es considerado uno de los mayores personajes en la historia del cine.

Vivien Leigh. Crédito: incontention.com
Vivien Leigh. Crédito: incontention.com

Sin embargo, Leigh no es la única estrella en el filme. Su papel no estaría completo si no contara con la participación de Clarke Gable en el papel de Rett Butler. Gable, quien estuvo nominado por este papel, le dotó a su personaje de un carácter oportunista y pragmático, pero también de un amor incalculable hacia Scarlett. La química entre los dos protagonistas es palpable a lo largo de toda la historia, y es parte del encanto que hace de esta producción un éxito.

Junto Gable y Leigh está Olivia de Havilland, la cual provee a Melanie de un encanto y credulidad tan grandes que caen en la ingenuidad. El amor y la dulzura de Melanie resultan un fuerte contraste contra el oportunismo y frialdad de Scarlett. Leslie Howard también le da cierta profundidad al personaje de Ashley que, pese a que puede resultar irritante para algunos, es un hombre noble incapaz de romper los sentimientos de las mujeres a las que ama.

En retrospectiva, la película puede resultar chocante para algunos por su racismo. Al igual que  El Nacimiento de una Nación, de la cual toma claramente muchos elementos prestados, simplifica el tema de la guerra al mostrarnos a los sureños como víctimas de las circunstancias, y al sur esclavista como un antiguo imperio devastado por la tragedia. Los esclavos son fieles y felices servidores de sus amos, que incluso cuestionan la actitud de los esclavos libres y aliados del norte. Al igual que en The Help, los afroamericanos son mostrados como personas dependientes de los blancos. Los sirvientes de la familia O’Hara necesitan de una motivación por parte de Scarlett que ls mueva a actuar.

Sin embargo, el ambiente racista (la película fue filmada en 1939) no evitó que Hattie McDaniel se llevase el Oscar a Mejor Actriz Secundaria, ganándole incluso a Olivia de Havilland, convirtiéndose así en la primera persona afroamericana en ganar un Oscar. No fue hasta 1958 que otro afroamericano, Sidney Poitier, ganó el ansiado premio por Mejor Actor. McDaniel hace de Mammy, la nana y sirvienta de Scarlett, el personaje más divertido y profundo de toda la película. Al contrario de Prissy (Butterfly McQueen, la otra sirvienta delos O’Hara), Mammy cuestiona la situación y las acciones de Scarlett. En contraste con la ingenua Melanie, Mammy ve a Scarlett tal y como es, y no duda en expresarlo con su sarcasmo y reproches. Al contrario del resto de personajes, los cuales son melodramáticos, novelescos y un poco pasados de moda para la audiencia moderna, el público actual encontrará en Mammy el personaje ideal con el cual identificarse.

Los logros técnicos de la película se pueden apreciar hasta el día de hoy. El uso del color, las grandes escenas de bailes, la caminata de Scarlett entre los heridos de guerra y el escape en medio del fuego son sólo unos de los ejemplos de la escala monumental de esta producción. El detalle con el que está hecha y el presupuesto que maneja (cientos de extras, locaciones, vestuarios) son palpables en cada escena. La impecable fotografía y la nostálgica banda sonora van perfectamente con el tono nostálgico de la película. Pocas producciones, incluso hoy, alcanzan la calidad de producción que posee esta película. Su éxito no hubiera sido posible, si esta última no hubiese estado a la altura que poseía la novela de Mitchell.

Gone with the Wind quizás resulte larga y melodramática para muchos. La exaltación que hace de Estados Unidos en tiempos previos a la Segunda Guerra Mundial es evidente. Sin embargo, el hecho de que hasta el día de hoy siga vigente dice mucho de ella. Se puede tachar a este filme de muchas cosas,  pero es innegable que es una de las piedras angulares del cine estadounidense actual y uno de los más grandes clásicos en la historia del cine.

Calificación: 4 estrellas de 4.

Por Jorge Espinoza Lasso

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