Ray Bradbury y el arte de escribir

Por José Luis Ortiz Garza

Ray Bradbury / Fuente: hereandnow.wbur.org
Ray Bradbury / Fuente: hereandnow.wbur.org

Sobre el encuentro. O la llamada. O sobre ambos.

Fue el 26 de febrero de 2012.

Iba yo a la Feria Internacional del Libro.

Apretaba el paso.

Con emoción. Era la adrenalina viajando en el carril de alta velocidad de mis arterias.

Brillaba el sol en los árboles , fuentes de la Alameda Central y rostros de los niños.

Una manta anunciaba la Feria Alternativa del Libro.

Frené yo, la adrenalina no.

Era un tianguis con libros en remate.

Tras explorar varios puestos llegué a uno con saldos sobre literatura e historia de México. “Interesante”, pensé.

Eran libros prácticamente nuevos.

Expulsados de las grandes tiendas, huyendo de las garras del reciclaje, se ofrecían como esclavos voluntarios.

En el exilio. Desahuciados.

Expósitos en promiscuo gueto. Varsovia 1941. Non gratos.

No. No presentaban signos de tortura: Deo gratias.

Bien disciplinados, los apilados en la mesa conservaban posición de firmes.

Los indisciplinados, los del asfalto, parecían arrestados. Los cinchos metálicos por esposas, el frío como vigía.

El resto, los que sufrían lesiones, retrasos o atrofias, estaban fuera del alcance. Encimados en promiscuas, casi obscenas  posiciones. llamaban a compasión. Eran los del montón. Los de las más pálidas cubiertas. Parecían avergonzados y resignados a morir en trituradoras o en hornos crematorios.

Estiré el brazo y tomé un libro de pastas amarillas.

Ray Bradbury,  “Zen en el arte de escribir”.

-“Cincuenta pesos”.

-“Me lo llevo”.

***

Sobre Ray Bradbury

Bradbury, Ray. El estadounidense que murió el 5 de junio de 2012 a los 91 años.

Bradbury, el modelo. Ejemplo para los amantes de la escritura creativa.

Bradbury, el laborioso. El escritor infatigable que convirtió su máquina de escribir en una chistorra de donde salieron increíbles historias.

Bradbury, el prolífico. El autor de más de 500 obras de todo tipo, entre las que destacan “Farenheit 451” y “Crónicas Marcianas”, dos libros que marcaron varias generaciones e inspiraron a escritores y guionistas. A mí, por supuesto.

Bradbury, el precoz. El que desde los 12 años escribía mil palabras al día y al menos un cuento por semana.

Bradbury, el esforzado. El que muy pronto se ganó la vida vendiendo sus historias.

Bradbury, el mitómano. El niño que a los nueve años devoraba historietas cómicas como Buck Rogers.

Bradbury, el merodeador. El viajero, el explorador de lugares recónditos, de aldeas, de circos, de áticos, de arrabales, de bibliotecas, de cementerios, catedrales y barrios bajos.

Bradbury, el imaginante. El creador de monstruos verdes, platillos voladores, robots, y mundos utópicos y distópicos.

Bradbury, el misterioso. El de las salidas aterradoras y los diálogos inquietantes.

Bradbury, el triunfador. Autor de guiones de películas fantásticas y programas de televisión tan relevantes como “Dimensión Desconocida”

Bradbury, la celebridad. El ganador en  2007 de un Premio Pulitzer especial por su prolífica trayectoria literaria y su impronta en el género de la ciencia ficción. Magna cum laude.

***

Sobre el libro “Zen en el arte de escribir”

Es un compendio de experiencias para los escritores o quienes pretenden contar historias.

En sus once ensayos que componen “Zen en el arte de escribir”, Bradbury reafirma su convicción de que la creación literaria es un gozo, un arrebato, una tarea de iluminación semejante al concepto budista de Zen:  estado al que se llega a través de la meditación, la auto-contemplación y la intuición.

Es un libro delicioso, abundante en ejemplos, anécdotas, obras recomendables, consejos, experiencias.

Es lo que Bradbury practicó intensamente durante siete décadas.

Leer. Viajar. Amar el cine y la poesía. Imitar a los clásicos. Crear listas de palabras relacionadas. Pasear y reflexionar. Imaginar. Dialogar. Escribir diariamente. Tener férrea disciplina. Observar.  Experimentar. Arriesgarse en la trama, en el léxico, en la sintaxis.

Fabuloso, por ejemplo, es el relato de su encuentro con “El Señor Eléctrico”. Actor de una sórdida feria trashumante de mala muerte, Ray lo conoció cuando tenía sólo 12  años.  Tras sentarse en su silla eléctrica el juglar ordenó con imperiosa voz la descarga de diez billones de voltios que restallaron en energía azul. “Moviéndose hacia el público, con los ojos en llamas, el pelo blanco de punta y arcos de chispas entre los dientes, sonreía y rozaba las cabezas de los niños esgrimiendo una espada Excalibur, armándolos caballeros con un toque de fuego. Cuando la primera noche se acercó a mí, me golpeteó los dos hombros y la punta de la nariz. El rayo saltó a mi cuerpo. El Señor Eléctrico gritó: ‘¡Vive para siempre!’.

***

Sobre el paradero del libro

“Zen en el arte de escribir” fue expulsado de las librerías grandes de la Ciudad de México.

No dejaba suficiente dinero, supongo.

De allí el lote que encontré en calidad de ganga.

Bien cuidada por cierto esa tercera reimpresión de Minotauro del 2008.

Mi error fue comprar sólo uno.

He querido regalarlo, y no lo he encontrado ya.

Tampoco he salido a cazarlo en las pequeñas librerías, esos viejos cotos de caza, que custodiaban grandes conocedores.

Posiblemente esté allí, en un rincón de una librería de viejo, o en una edición anterior.

No merece ese destino, pero en cierta forma es comprensible. No es un libro para el vulgo, ni un denominado Best Seller.

En cualquier caso, se puede comprar en su versión en inglés, o descargarse desde sitios como Amazon.

Es posible, también, que un día, camino a otro sitio, escuchen su llamado. Que sea él quien los busque.

***

José Luis Ortiz Garza es director de la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana, Campus México,  y profesor e investigador de la misma. Doctor en Ciencias de la Información por la Universidad de Navarra. Su pasión por la investigación histórica documental se ha plasmado en tres libros sobre la propaganda de guerra y uno más sobre la radio fronteriza en el norte de México. Ha contribuido con capítulos de libros publicados en editoriales de Londres, Viena y Frankfurt. Ha realizado estancias de investigación en Washington Austin y Nueva York, y ha dictado conferencias en numerosas ciudades del país y del mundo. Es miembro de la Academia Mexicana de Comunicación. Desde 2009. Puedes contactarlo en: jlortizg@up.edu.mx

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