iOS7, ¿las desilusiones de Apple?

Imagen: www.apple.com
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Por Óscar Colorado Nates

Recuerdo la primera vez que tuve en la mano un iPhone: no me sorprendió el diseño del dispositivo, lo que me pareció espectacular fue cómo se interactuaba con él y la belleza de cada elemento de información en la pantalla. En suma, lo que me impresionó del iPhone no fue tanto el hardware como el software.

El lunes de esta semana Tim Cook y su equipo estuvieron presentes en uno de los eventos más esperados del año en términos  de tecnología: el Apple Worldwide Developers Conference (WWDC).

Esta reunión anual suele ser el espacio tradicional para anunciar temas relacionados con el software (después de todo es un congreso dedicado a los desarrolladores ) y el plato fuerte esperado era el nuevo sistema operativo móvil.

Un cambio muy importante para Apple fue mover al diseñador en jefe del hardware, Jonathan Ive (Sir Jonathan Ive para ser más precisos) a la división de diseño de software. El Vicepresidente (así, con mayúscula) de Software anterior, Scott Forstall, había sido el artífice del ahora famoso iOS, sin embargo parece ser que los problemas internos, chismes, patadas debajo de la mesa y un largo etcétera acabaron con su carrera en Cupertino.

Jonathan Ive
Jonathan Ive

Por su parte, Sir Jonathan ya había dado muestras de ser el brujo mayor del diseño mundial al ser el responsable de íconos como las iMac, iPods y casi todo lo que comience con una “i” minúscula al principio. Suena bien que el mago del diseño ahora se enfoque al software, ¿no es cierto?

Este lunes 10 de junio Tim Cook mostró al público el rediseño total del iOS en su séptima versión cuyo nombre es iOS7 (el departamento creativo no perdió horas de sueño aquí, claramente).

Desde hace semanas se daba el rumor acerca de una interfase plana y transparente con tipografías esbeltas.

Cook, emulando infructuosamente al inimitable Steve Jobs, presentó las últimas cifras espectaculares de la iTunes store; también reveló el nuevo diseño del tanque de gas propano más bello del mundo… perdón, la totalmente rediseñada PowerMac que ahora es un cilindro que parece un tanque de gas propano, pero que es el tanque de gas propano más poderoso y rápido del universo. Y luego el plato fuerte: el sucesor del sistema operativo móvil más sofisticado del mundo.

En la pantalla gigante fue presentado en sociedad el iOS7…

Si habíamos estado a la expectativa de la nueva revolución de Apple, esta nueva versión de su sistema operativo móvil ha resultado para muchos una desilusión.

El nuevo diseño parece el resultado de una junta entre los diseñadores de Microsoft,  Sony y Samsung. Si en el pasado el diseño de Apple había sido punta de lanza, hoy realmente parece haberse convertido en una reactiva seguidora de su competencia. Aún hace falta utilizar el software, probar qué implica en el uso diario, sin embargo las vistas previas no me han intrigado. El iOS7 no estará disponible hasta otoño, pero ¿a quién le importa?

Entre las “novedades” (odio poner comillas gratuitamente, pero esta vez se lo merecen) aparecen: iTunes Radio (¿alguien mencionó la palabra “Spotify”?, ¿Helloooo, Apple?), la cámara ahora tiene filtros incorporados (como si no fuera suficiente la oleada de Instagrams…) y…. no mucho más, lo de siempre: Siri, mensajes, clima, notification center.

Tal vez me esté adelantando al juzgar un libro por su portada, pero lo que he visto no me ha parecido revolucionario y peor aún: ni siquiera remotamente sugerente. Es una evolución y no hacia una dirección que me encanta.

Si antes había pensado seriamente en probar el Samsung Galaxy S4 o la versión más reciente de algún Sony Xperia, esta semana Apple me ha dado una razón, o dicho de otro modo, no me ha dado una poderosa razón para desear un nuevo dispositivo móvil de Apple.

Es una pena porque el nuevo sistema operativo de Apple me ha resultado tan apasionante y me ha despertado tanta curiosidad como Windows 8… o dicho de otra forma: me he sentido tan maravillado y expectante con el iOS7 como la última vez que me enteré de un nuevo modelo de plancha de Black & Decker o una licuadora.

Dicen que lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia, y me temo que eso es lo que me ha despertado esta semana el iOS7 de Apple. Espero ser el único bicho raro que siente esto y que Apple me castigue haciendo tragarme mis palabras.

Ya veremos qué ocurre en otoño.

***

Óscar Colorado Nates es catedrático titular de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México), autor de los libros “Fotografía de Documentalismo Social”, “Fotografía Artística Contemporánea”, entre otros, y creador del blog www.oscarenfotos.com, espacio de reflexión fotográfica líder en Iberoamérica.

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