Entevista a Victoria García Jolly

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Por Marcela Méndez

Cuando Victoria, siendo niña, recibió como regalo una miniaturización de la prensa, quedó impactada. Se preguntaba cómo se logra la exactitud de los renglones de líne a línea, cómo es que quedan tan derechitos, en qué radica el secreto. Desconocía entonces que esa sorpresa se constituía como el primer paso para descubrir su pasión: el diseño gráfico.

Como todos los niños, Victoria siguió sorprendiéndose y experimentando hasta que decidió estudiar diseño gráfico en la Universidad Simón Bolívar. Hace no muchos días Victoria García Jolly, directora de arte de Algarabía, nos recibió en las oficinas de la revista, donde nos concedió una entrevista con motivo de su participación en el XIII Congreso de Comunicación: Historias Dementes.

García Jolly, los primeros pasos

Era una tarde de abril. Ricardo y yo esperamos unos momentos antes de ver a Victoria y él montó el equipo con que grabaríamos la entrevista en una habitación de paredes blancas y beige, con sillones azules y citas de Kundera y Saramago pintadas en los muros. Enfrente, una linda terraza y el final del edificio, en el que rebotaba el sol.

Sonriente, Victoria apareció: había hecho una pausa en su trabajo para platicar con nosotros. El calor nos molestaba a todos pero nadie dijo “pío” hasta que ella soltó un “me quité de Mérida por el calor y me viene persiguiendo” y rió. Se le veía contenta, más aún cuando nos contó que su hermano menor estudia Filosofía en la UP y es teatrero. ¡Claro, por eso me sonaba el nombre, lo conocimos durante la cobertura de El Violinista en el Tejado!

Pasaron unos minutos. Ella tomó lugar en el sillón más pequeño y, con la cámara lista, la plática comenzó. La hoy directora de arte de Algarabía nació en la Ciudad de México el 16 de abril de 1965; cuando era apenas una niña tuvo sus primeros encuentros con el diseño gráfico, que estudiaría más tarde a nivel profesional. Como algunos, comenzó a trabajar cuando aún se encontraba estudiando; como muchos, fue marcada por esa primera experiencia laboral:

Victoria era la asistente de la asistente de la asistente en Proeza, agencia de publicidad de Enrique Borja, que en ese entonces trabajaba para el concurso Valores Juveniles Bacardi y Cía.; habría audiciones y todos los participantes debían ser etiquetados con un número para aparecer en el video. Contando sólo con impresoras de matriz de punto, el ingeniero tuvo la idea de sacar números grandes. “Por supuesto, eran tan grandes y tenía que tirar tanta tinta la cinta que en el 0010 ya se había echado a perder”. ¿La solución? Que el trainee lo haga… y Victoria pasó muchas horas haciendo etiquetas, a mano, del uno al 20 mil. “Como pueden ver, en todos los trabajos se empieza de cero”, afirma entre risas.

Entre sus recuerdos también se aloja una anécdota graciosa: estando en quinto semestre hizo sus facturas a un señor que tenía una casita de materiales para hacer maquetas –se llamaba Maquetas Deco 5, apunta. “Imagínate, unas facturas, o sea de lo más sencillo; pues se me ocurre ponerle una línea de color chedrón y el señor me dijo ‘pero es que no me gusta’, entonces le di toda una argumentación del color, del impacto, de la memoria… y después de como 20 minutos de choro me dijo: ‘está padrísimo todo lo que me dices del color, pero fíjate que van a ser negras’. Ese día Victoria se dio cuenta de que no quería lidiar con clientes, porque sabía que terminaría frustrada, enojada o regañándolos. “Porque tengo muy mal carácter”, asegura.

García Jolly empezó a trabajar cuando estaba en tercer semestre, y no ha parado. Fue directora de Arte de Grupo Medios y, cuando por motivos personales tuvo que mudarse en Mérida, se dedicó a la docencia y trabajó como freelance; culpa a sus alumnos meridanos de la imposibilidad de dejar de impartir clases. Hoy es profesora en la Escuela de Diseño del Instituto Nacional de Bellas Artes (EDINBA). Al tiempo que nos cuenta se nota la pasión por la docencia. De la mano de esto, García Jolly publicó el libro “El libro de las letras: de la A a la Z y no es diccionario“, en el que basa un curso sobre el origen de la escritura.

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Nace Algarabía

Cuando le preguntamos a Victoria cómo llegó a ser directora de arte de Algarabía, contestó entre risas que por influencias. Inmediatamente explicó: al regresar de Mérida a la Ciudad de México trabajó en Aljamía, empresa hermana que tenía un boletín interno que ella y otros tres diseñadores formaban; la directora de Aljamía, que era prima de Victoria, llegó a la conclusión de que el boletín no era más eso y decidieron convertirlo en una revista. “En ese momento dije, ¿dónde firmo?… al ratito ya teníamos logo y todo… soy fundadora y socia de Algarabía.”

Cuando Victoria habla de su trabajo su rostro se ilumina, y esa pasión que tiene la contagia a todos los presentes. La obsesión que tenía de pequeña respecto de los renglones es la misma que tiene ahora: su parte favorita del trabajo es formar la revista. Sin embargo, desempeña también muchas otras funciones: dirige un equipo de diseñadores, debe custodiar que la línea de diseño se mantenga y que todo tenga unidad; además debe saber todo lo relacionado con ventas y tener mucho contacto con la imprensa. “Hay que ir a pie de máquina y aprender mucho”. Y cada que va aprende, y cada vez sale asombrada: ya porue el papel que entra a la máquina extendido sale perfectamente doblado, ya por una cosa nueva que conoce. Fascinación.

Consejos de una experimentada diseñadora

Le preguntamos sobre las características que debe tener un diseñador en el mundo actual. Sin más preámbulo –y porque pocas, no son–, las enumeramos:

  1. Debe tener la capacidad técnica, el conocimiento de los programas.
  2. Debe contar con una amplia cultura general: un diseñador sin cultura general no tiene creada dentro de sí una cultura visual y entonces es incapaz de distinguir entre lo que está bien hecho y lo que no.
  3. Debe tener buena ortografía (porque un diseñador trabaja con palabras) y leer lo que va a diseñar.
  4. Usar el sentido común porque es el quele hace entender dónde está, con quién se va a comunicar, qué puede decir a determinado público y de qué manera.

“Cualquier persona que estudia algo y luego se dedica a eso, se vuelve un profesional, y un profesional tiene que hacer bien su chamba por todos lados”.

El diseño editorial

Explica García Jolly que el diseño editorial es una de las ramas del diseño en donde es más puro el uso de la tipografía, y el diseñador debe dominarlo. “Nada más que eso no lo hacen los programas. Para que quede un texto como debe quedar, el diseñador tiene que saber cómo debe verse. No se trata nada más de llenar las columnas, tenemos que pensar en que va a haber un usuario y (…) pensar en hacer un diseño que invite a leer, no que sea un antídoto a la lectura”.

Continúa: “un diseñador no es más que un vehículo para que el contenido luzca por sí mismo (…) hay que conocer muy bien la tipografía, las cuestiones técnicas, pero el feeling es más artístico… y hay que leer, hay mucho sobre diseño editorial”.

Victoria y sus Chanocs

También le preguntamos sobre los diseñadores a los que admira. La lista sería interminable. Ella se emociona. “Tengo un montón, el primerito, primero, primero es Aldo Mauricio. Él inventó el libro de bolsillo, la tipografía chiquita (…) lo que hizo este hombre fue tallar los tipos y hacer los moldes chiquititos”.

“Tenemos a Claude Garamond, que diseñó la tipografía más usada hasta nuestros días. Tiene cerca de 500 años la tipografía y la seguimos usando. Es una maravilla cómo está diseñada, aunque haya versiones modernizadas”.

También Bodoni, el primero en escribir un tratado de tipografía, y Bruno Munari, “que es un fregón para saber exactamente qué tienes que comunicar, en qué te debes fijar, cómo debes conceptualizar una idea”.

“Y así te puedo decir muchos otros, entre tipógrafos y diseñadores, la verdad es que sí tengo muchos. No, bueno… no acabaría nunca con todos mis Chanocs”.

Los minutos de plática pasaron rápido, pero aprendimos muchísimo no sólo sobre el diseño, también sobre esta diseñadora que nos concedió un espacio. Victoria regresó a su trabajo y nosostros pasamos –¿por qué no?– a la tienda de Algarabía, a conocer  los ingeniosos productos: libros, tazas, regalos, agendas, lonheras, portavasos…

Un pensamiento en “Entevista a Victoria García Jolly”

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