Una noche en Taxco

(Foto: Arturo Manjarrez)
(Foto: Arturo Manjarrez)

Por: Arturo Manjarrez

Uno de los atractivos turísticos más importantes que tiene el estado de Guerrero es la celebración de la Semana Santa en la ciudad de Taxco, cabecera municipal de Taxco de Alarcón; se trata de una ceremonia litúrgica conmovedora, impresionante y única en la República Mexicana.

Parte fundamental en su desarrollo lo constituyen las dramáticas procesiones donde las imágenes religiosas son acompañadas, a lo largo de las empedradas calles de la ciudad, por cofradías de penitentes encapuchados que van vestidos de negro y arrastrando cadenas que llevan sujetas a sus tobillos.

El inicio de esta tradición, debida a la gran religiosidad profesada por los habitantes de este pueblo minero, data, según los cronistas, de 1598, aunque en los archivos de la parroquia de Santa Prisca y San Sebastián se encuentran los registros de los primeros permisos otorgados por la Iglesia para celebrar una procesión del Cristo del Santo Entierro, en 1600.

Tenía tiempo que no visitaba este pueblo mágico, ya había olvidado varias cosas, por lo que decidí volver en Semana Santa. También había escuchado muchos comentarios de la gente que decía que valía la pena ir a este bello lugar y más por estas fechas, lo que ocasionó que creciera mi interés por volver a Taxco.

(Foto: Arturo Manjarrez)
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Eran las ocho de la noche del Miércoles Santo cuando me di cita con mis padres en el jardín que está junto al Templo de La Santísima Trinidad, lugar de donde saldría la tercera procesión de esa semana, que llevaba el mismo nombre de dicho templo.

La plaza se encontraba repleta de personas que querían presenciar la salida de dicha procesión. El calor de la gente se sentía por todas partes. Fue sorprendente el fervor de los presentes hacia esta ya famosa tradición.

Mientras esperaba a que diera comienzo la procesión, conocí a una familia conformada por padre, madre, tres hijos y la abuela. Originarios de San Luis Potosí, aprovechaban las vacaciones para descansar y visitar a unos familiares que viven en Taxco.

Les dije que ya tenía mucho tiempo que no venía y que me había hospedado con mis padres en el hotel Montetaxco, ubicado en la cima de uno de los cerros más altos de este pueblo tan pintoresco. También les conté que era del Distrito Federal y que viví en Querétaro por seis años.

Les pregunté cuál de las procesiones era mejor, si la de Taxco o San Luis Potosí. Los padres me respondieron: “Nosotros preferimos mil veces la de Taxco, por eso es que siempre estamos aquí”. Me despedí, no sin antes recomendarles que fueran a Querétaro a presenciar una procesión muy distinta en Viernes Santo.

(Foto: Arturo Manjarrez)
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Como aún quedaba tiempo, me fui a dar una pequeña vuelta por el lugar. Caminé por la plazuela de San Nicolás Tolentino y aproveché que la iglesia estaba abierta para entrar a conocerla, en su interior había algunas de las figuras de los santos que desfilarían en la procesión.

También fui a ver una pequeña capilla que había sido quemada en el siglo XIX y que ahora funcionaba como bodega para guardar todo tipo de ornamentos religiosos. Ésta, al igual que la anterior, tenía imágenes que recorrerían las calles en esta misma procesión que saldría en unos pocos minutos.

Eran ya las nueve y media cuando dio comienzo la procesión de La Santísima Trinidad. El ánimo y ovación de la gente se hacía más evidente, al punto de contagiarme hasta las lágrimas. La fidelidad que tienen los católicos hacia Dios hizo que la mayoría desbordara las emociones y sentimientos más profundos. (3)

La procesión fue precedida por la imagen de La Santísima Trinidad, seguida de los Apóstoles, el Cristo de los Plateros, San Judas Tadeo, Jesús El Buen Pastor, el Señor de la Misericordia, Santa Faustina Kowalska, Santa Cecilia, el Cristo del Coro, el Padre Jesús, y muchas otras más.

Además de las imágenes de santos, en el transcurso había penitentes que cargaban cruces y varas llenas de espinas, al igual que flagelantes que se lastimaban la espalda con sogas. Esto fue lo que más me impactó del viaje.

(Foto: Arturo Manjarrez)
(Foto: Arturo Manjarrez)

Permanecí parado sobre una banca durante las dos horas que duró el recorrido. Después me incorporé al final de la procesión para conocer lo que se sentía estar dentro de ésta. Continué admirando las calles, plazuelas e iglesias que tiene el centro histórico hasta llegar al estacionamiento donde habíamos dejado el carro y dirigirnos de regreso al hotel para cenar.

A diferencia de la procesión del silencio que se lleva a cabo en Querétaro, aquí en Taxco le dan más libertad de participar a la gente, uniéndose a las procesiones. Además, en Querétaro hay sólo una procesión y en Taxco durante toda la Semana Santa hay al menos una diaria.

El lunes corresponde a la Virgen María, el martes a las Ánimas del Purgatorio, el miércoles a La Santísima Trinidad. Por último, el Jueves Santo, se le dedica a la pasión de Nuestro Señor Jesucristo y el Viernes Santo, a la muerte de Jesucristo.

Me fascinó poder pasar mis vacaciones de Semana Santa en Taxco. Viví una de las mejores experiencias, en la que pude aprender bastante. Sin duda, Taxco se ha convertido en uno de mis lugares favoritos por su magia y misticismo.

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